"... Y tornó el barrio alto en Jerusalén de Huelva desde donde Jesús triunfante lo inauguraba todo para gozo de la ciudad. Aunque para triunfo, el de la madre que es también novia eterna de las colonias, alfombra de amores para ella cada viernes de dolores y razón primera de la hermandad de la lanzada. Ímpetu de barrios en una semana santa que crecía a ritmo de la ciudad y la ciudad la abrazaba con todas sus fuerzas. En la hispanidad con el cautivo que quiso ser resucitado y en Viaplana en la fe hacia un Cristo que destila piedad. Hermandades que al transcurrir del tiempo pusieron a su estela un revoloteo de palomas blancas, penachos de plumas traviesas, que forman parte ya, 10 años después, de la idiosincrasia de una Semana Santa Grande. Huelva, la mujer sencilla que sigue gustando de atardeceres y de un umbral desde donde mirarlos, se asoma también hoy al álbum de fotos de sus recuerdos y un guiño de felicidad se le dibuja cuando comprueba que el futuro y sus promesas se hicieron por fin realidad. "